El poder evocador de la naturaleza en la obra de Veatrisse
La obra de Veatrisse contiene elementos que son parte inherente de la naturaleza, es decir de todo lo existente considerado natural, no creado por la mente y la acción del ser humano.
Hoy la naturaleza está alterada, amenazada, vituperada por la salvaje
desproporción con que la acción humana ha afrontado la evidencia de la armonía
del medio.
La naturaleza ha dejado de ser virgen en gran parte del planeta y, se mantiene,
más o menos inalterada en contadas zonas y lugares.
El resultado es que la tierra está desequilibrada, desarmonizada, a punto de
transformarse debido a la acción discontinua del ser humano y también por su
negligencia.
Veatrisse (www.veatrice.com) capta su dinámica sutil, su funcionamiento interno,
su esencia iluminada espiritual que es quien realmente le conduce, para mostrar
la fuerza de la misma, yendo más allá de la forma, conectando con la
transformación continua, con la evidencia del cambio, con la energía que la
nutre.
La obra de la autora mexicana considera a la naturaleza como materia en
movimiento, siendo la materia una determinada sustancia de la que se componen
los objetos físicos, constituyendo el universo observable.
Según la teoría de la relatividad, no hay distinción profunda ni inalterable
entre la materia y la energía, porque la materia se convierte en energía y, al
revés, la energía se transforma en materia.
Es más está considerado por la ciencia más avanzada que las partes y componentes
visibles del universo constituyen solamente un cuatro por ciento de la masa
total y el resto un 73% de materia oscura y un 23% de materia oscura fría.
La naturaleza, es, además, belleza, armonía, equilibrio, fundamento y evidencia.
La naturaleza es bella porque la belleza posee armonía y precisión, es decir
simetría y estructuras equilibradas.
La belleza, tanto la idea clásica de la misma como la contemporánea se basa en
apreciaciones científicas, en argumentos muy elaborados, en los que todo está en
su sitio. De ahí que la autora mexicana indague en los puntos básicos de la
belleza, para comprender el significado oculto y la precisión de los mecanismos
que definen el medio externo, es decir la naturaleza circundante.
Su obra es expresiva, gestual, matérica, abstracta, con iconismos y referencias,
buscando profundizar en la poesía, en la metáfora y metafísica en sus distintos
grados. Y ello es así porque la naturaleza no solo es materia y energía, parte
observable por la ciencia, sino, también consecuencia clara del proceso
espiritual de iluminación del universo.
No es cuestión de que exista vida en nuestro planeta y en otros, diferentes
clases y tipos de vida, sino que la vida por sí misma integre la naturaleza sea
donde se encuentre, porque es evidencia celestial, transmutación orgánica o de
otro tipo, según condiciones y planetas.
La naturaleza es la expresión de lo existente y de ahí que la evidencia de la
vida descanse en el corazón, en la emblematicidad de la transformación, preludio
del cambio que garantiza la consecución de la profundidad de la vida.
Presenta en la antigua Hacienda de Chiautla, Estado de Puebla, en el Castillo
Gillow, en un emblemático lugar, rodeado de dos lagos artificiales, jardines y
bosques de pino, a partir del próximo sábado 27 de setiembre la exposición
individual titulada Enigmas del Mundo. Asimismo está participando en las
exposiciones colectivas de la Universidad Tecnológica Dolores Hidalgo y en el
Museo de la Independencia en Dolores Hidalgo, ambas hasta el 30 de septiembre de
este año, coincidiendo con la celebración de la independencia de México.
Asimismo su pintura integra una colectiva que se está celebrando en el Museo San
Pedro Puebla hasta el 5 de octubre.
Por otra parte participará en el Bienal Internacional de Arte Contemporáneo en
la Universidad de Chapingo en Texcoco, México: Arte con Raíz en la Tierra, del 7
al 19 de noviembre de 2008.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
(AICA)
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