Director de la galería del mismo nombre y de 'El Museo' de Bogotá


FERNANDO PRADILLA, 'MI OBJETIVO ES DAR A CONOCER EL ARTE CONTEMPORÁNEO LATINOAMERICANO EN EUROPA'

 

    

Fernando Pradilla, director de la galería del mismo nombre, situada en la calle Claudio Coello de Madrid, es el prototipo de galerista-marchand, que viaja de forma constante, residiendo quince días en Bogotá, donde dirige la conocida galería 'El Museo' y otros quince días en Madrid, al frente de la Galería Fernando Pradilla, especializada en arte latinoamericano, fundamentalmente pintura, fotografía y escultura. Conocedor del panorama artístico internacional, Fernando Pradilla asiste a ARCO y a las principales ferias internacionales

 

  

-¿Cómo surge Galería Fernando Pradilla en Madrid?.
-Es un proyecto que se venía gestando desde hace años. Vengo de un continente y de un país donde se ha instalado una permanente inestabilidad (América-Colombia). Lo que ganas en un año lo pierdes al siguiente. La situación económica y política en Colombia a principios de los 90 se deterioró. Comencé a buscar un complemento de mi galería 'El Museo' de Bogotá en el exterior. Primero fue México, luego Caracas, donde existe un potencial de compra significativo y después Europa. A partir de la Feria de Bruselas encontré este espacio en Madrid, inaugurando la galería en 2001. Para mí la capital española es la puerta de entrada a la CEE. 


-¿Qué análisis realizó del mercado español de arte contemporáneo para decidirse por nuestro país?
-Hace muchos años comencé a acudir con stand propio a la Feria de ARCO, viendo las preferencias y las necesidades del mercado español. Mi oferta se basa en arte latinoamericano contemporáneo, trabajo con valores que empiezan a ser conocidos en la actualidad, aunque no son primeras figuras a nivel mundial. 
       

    
-¿En consecuencia su oferta es arte latinoamericano, exclusivamente?

 -No, exactamente. Aunque mi objetivo fundamental es introducir en España y Europa artistas latinoamericanos mi oferta también comprende a determinados artistas españoles. Una o dos exposiciones al año las dedico a artistas españoles. El mercado del arte contemporáneo en España es difícil, por que es relativamente nuevo. Los más de 40 años de aislamiento le han perjudicado mucho. Mientras que en Alemania, Inglaterra, Francia o Bélgica existe un coleccionismo mucho más asentado. De todas formas estoy constatando un mayor nivel en nuestro país. La labor que realizan museos e instituciones es extraordinaria. La galería la he abierto en 2001 y mi visión cada vez es más positiva, aunque dentro de un contexto de gran complejidad. 
      

  
-¿Cuál es su apuesta con respecto a los artistas que usted da a conocer?

-En la temporada 2001-2002 escogí artistas muy concretos, después de una ardua selección. Mi galería trabaja en un proceso de análisis a nivel de cada país de Latinoamérica. Comenzamos nuestro programa de exposiciones dedicado a Colombia, con comisarios de mi país. Carlos Jiménez seleccionó a un numeroso grupo de creadores plásticos. Para esta temporada, 2002-2003, el país escogido de forma mayoritaria es Argentina, con artistas como Kuitca y Marcos López. Pero también he incorporado creadores de otros países: Victor Rodríguez (México), Espinelli (Colombia), Álvaro Alfonso y Walter Wolfrat (Brasil) o Mariana Monteagudo (Venezuela). Para la próxima temporada el país escogido será México, con una curadoría coordinada por Carlos Aranda. De cada proyecto seleccionamos tres o cuatro artistas para trabajarlos con determinación. 
   

      
-De todas formas tienen también cabida otras exposiciones más generales, con una aportación de artistas más diversa, como es el caso de 'Menudos Corazones' o la exposición de pequeño formato...     
-Está claro que las exposiciones como 'Menudos Corazones' o la de pequeño formato, están concebidas para romper con los esquemas de la programación habitual de la galería. En el caso de 'Menudos Corazones' se trata de una exposición dentro del contexto de que una vez al año entrego la galería para un proyecto social que esté medianamente correcto. En este caso las ventas iban destinadas a niños con problemas de corazón sin medios económicos. En el caso de la exposición de Pequeño Formato se trata de una colectiva que llevo muchos años organizando también en mi galería de Bogotá. Se trata de que el público conozca desde artistas consagrados como Botero, Miró o Picasso a creadores más jóvenes y experimentales o artistas menos conocidos a nivel internacional. 
      

     
-Asimismo tienen un fondo más clásico, con artistas como Botero, Picasso, etc. 
-El fondo de nuestra galería, es decir el denominado mercado secundario, es básico. Se trata de ofrecer a artistas consolidados como Manolo Valdés, Picasso o Botero, todos ellos artistas del siglo XX. El caso de Botero es especial, dado que es un artista que llevo en mi galería 'El Museo' de Colombia, que desde muy joven encontró un lenguaje personal específico y que lo ha ido perfeccionando a lo largo de los años. 

      
-¿La oferta de Fernando Pradilla es más contemporánea y experimental y la de su galería colombiana, 'El Museo', más convencional?
-Son dos tipos de oferta distintas. La Galería El Museo trabaja con nombres ya establecidos en el mercado mundial del arte como Matta, Botero o Picasso, mientras que Fernando Pradilla es más experimental y apuesta por valores menos conocidos dentro de la producción artística latinoamericana. Fundé la galería 'El Museo' en 1986, con 2.500 metros cuadrados de espacio. En la actualidad la he trasladado de lugar, manteniendo el mismo nombre, dirigiendo una galería de 450 metros cuadrados. Aunque Colombia es tierra de buenos artistas y creadores, de revistas como Art Nexus, sólo existe un periódico, 'El Tiempo' que apoye el arte de forma constante y seria. Además Art Nexus procura dar una visión general de toda América, para abarcar el continente dentro de unas líneas de calidad e internacionalidad que no le hagan caer en el localismo al estar editada en Colombia. Es un país en donde es difícil trabajar sino tienes el apoyo del medio. En España es una maravilla, dado que existe una gran cantidad de medios de comunicación, cultura artística dentro de una cierta calidad y una gran libertad de elección. 

 

  
   
'Desde el atentado del 11 de setiembre el coleccionismo norteamericano acude mucho menos a comprar a mi galería'

 

    
-¿Desde que inauguró su galería en España en 2001 cual es su valoración de la actitud del mercado español y del coleccionismo de nuestro país?

-Desde el atentado del 11 de septiembre de las Torres Gemelas de Nueva York la realidad del mundo ha cambiado tanto a nivel económico como político. Con la guerra de Irak, mis clientes norteamericanos en España vienen mucho menos y compran en menor cuantía. España es un mercado incipiente. Aunque una parte importante de los artistas del siglo XX son españoles esto no se traduce a nivel de coleccionismo. Hay que tener en cuenta, además, que una gran mayoría murieron en el exterior. Otra parte importante de mis compradores importantes son latinoamericanos. Y ello es así porque muchos de ellos poseen su segunda o tercera residencia en España. 
Si hago una exposición de creadores mexicanos vendo a coleccionistas mexicanos, pero, en honor a la verdad, también tengo que decir que he vendido mucho más de lo que esperaba a coleccionistas españoles. 
Asimismo, otro factor positivo es que numerosas galerías españolas se están interesando por mis artistas y esto genera una dinámica de mercado favorable. Poco a poco me estoy asentando aquí, ya soy miembro de Arte Madrid y, además, acudo a ARCO de forma constante, con que ya tengo un espacio garantizado. 
La asistencia a ferias es significativa para un galerista, hoy. No es suficiente con tener galería en varios países sino también acudir de forma constante a ferias. Cada feria es un mercado distinto. No es lo mismo la feria de París que la de Basel. No podemos comparar la feria de Colonia con la de Chicago. Debemos asumir riesgos y acudir a ferias distintas por intereses diferentes. Hay que ir a Caracas, a la Feria de Buenos Aires, en la que, por cierto, ha habido un cambio positivo a nivel de artistas y oferta de obra en el mercado. Aunque las crisis son desoladoras a nivel económico, ello no impide que salgan artistas con un nivel de obra encomiable y nuevos valores con propuestas innovadoras. 

  

'Una buena obra de arte se basa en el talento del artista y su capacidad de desarrollo de un lenguaje propio'
 

  

-¿Qué condiciones debe reunir una buena obra de arte?
-Tiene que haber un proceso de creación de calidad, además del talento del artista, preocupado por la búsqueda y elaboración del desarrollo de un lenguaje propio. Asimismo debe existir la honestidad, ese perfil de identificación entre la obra y el creador, y que esté bien ejecutada. 

    
-¿Qué diferencias hay entre una buena obra de arte y una obra maestra?  
-Para que una obra sea maestra tiene que haber un maestro detrás de la creación.
   

       
-¿Dígame algunos nombres de artistas que sean auténticos maestros contemporáneos?

 -En relación a artistas españoles destacaría la seducción de Plensa, la expresividad de Barceló, que es realmente extraordinario y Chillida, fenomenal. De Latinoamérica, Matta, Torres García y Botero. 
Ahora bien, considero que no todas las obras de un artista son iguales de calidad, aunque éste sea un genio. De todas formas lo que está claro es que las obras importantes de Barceló o Kuitca las identificas plenamente. El argentino es un creador profundo, que se encuentra dentro de la dinámica de ser un buen pintor y poseer un excelente concepto. 
Mi selección se basa en una actitud de análisis individual, en la que entran fenómenos tales como la emoción o la seducción.
En mi caso, antes de comenzar a trabajar con un artista en concreto, preciso tener una relación personal con él, para conocerlo como ser humano, ver todas sus reacciones y observar su constancia ante los problemas, además de que su obra funcione en el plano artístico.
Lo ideal es que los artistas seleccionados posean una sólida estructura y que su obra sea excelente.   

   
 


'La parte más maravillosa de la contemporaneidad es la permisividad existente a nivel creativo' 

    
  
-¿El arte actual es individual o funciona a nivel grupal?
-Lo que importa es que exista un predominio de los denominados lenguajes personales, que son los que identifican la obra y a un artista determinado, dotado de una personalidad específica. Hoy hay proyectos colectivos, arte grupal, planteamientos colectivos en la forma de afrontar la obra de arte y creadores individuales. La parte más maravillosa de la contemporaneidad es la gran libertad existente y la permisividad, de tal manera que cada uno pueda manifestarse de forma individual o en grupo. Por otra parte, más que una cuestión de individuo o colectivo, lo esencial es que exista una continuidad y que las ideas tengan un buen desarrollo. 

      
       
-¿Cuál es el papel de la crítica, hoy?  
-Los comisarios y los críticos de arte están condicionando en exceso las circunstancias que rigen el mercado, no sólo desde el punto de vista económico. Imponen sus criterios con respecto a la dinámica de las galerías. Estas, la gran mayoría, están asesoradas por comisarios. Pero la venta de arte se hace de acuerdo con tus sentimientos y estos son diversos. El galerista debe colaborar con el crítico, pero, además, debe tener su propio conocimiento. 
  



'La fotografía entrará en crisis, tarde o temprano, para, luego, renacer con más fuerza, una vez depurado el mercado'

  
-Se han muerto las utopías y surge el arte espectáculo...    

-Se ha perdido la parte romántica del arte para volverse una cosa extraña e internacional. Para comprender la obra de arte hoy hay que leerse un texto y analizar de que se trata realmente.
Es importante que la obra esté apoyada a nivel intelectual, pero también cuenta su capacidad evocadora de sentimientos y su disponibilidad para que podamos contemplar la expresión plástica en toda su pureza. La plástica en sí misma y su evocación estética no debe perderse nunca. 
Siendo experimentales y contemporáneos, debemos, a la vez, respetar los valores tradicionales. Hay artistas vanguardistas precursores hoy olvidados. Cada vanguardia se nutre de la anterior. El purismo más rabioso no sirve si olvida el pasado. No nos debemos dejar condicionar por el medio, sino ser coherentes con el pasado para construir el futuro, sin saltos al vacío, pero aportando obras innovadoras y de calidad. 
  

        
-¿La fotografía, a su juicio, sigue siendo una asignatura pendiente en España a nivel de ventas?

-Existe un potencial de desarrollo muy fuerte de la fotografía tanto en España como en Europa. Una buena pintura no miente. En fotografía pasa lo mismo, aunque el coleccionismo tiene que considerarla en su justa medida y olvidarse de prejuicios que no van a ninguna parte. Ahora, se ha pasado de una época donde había escasas ventas de fotografía a otra en la que hay una especie de boom. La fotografía, en consecuencia, tarde o temprano pasará por una crisis, que, en el fondo, es necesaria, dado que le permitirá renacer de nuevo, provocando una depuración del mercado. Hoy en día todo el mundo hace fotografía y cualquier cosa es arte. Existen grandes creadores pero también artistas muy discretos y otros que no lo son. Para que la fotografía alcance el papel que juega hoy en día han sido necesarios cien años. El arte digital y los nuevos soportes también están viviendo su boom. Deben existir unos controles y teorías que delimiten sus alcances y su estructuración como lenguaje plástico. 
En Latinoamérica la fotografía está en pañales, mientras que en Canadá, USA y Europa ha alcanzado un grado de implantación masivo. En México hay buenos fotógrafos, también en Venezuela, caso de Alexander Apóstol pero, como la mayoría de latinoamericanos, se han trasladado a vivir a Europa. 
En mi galería la fotografía es fundamental y estoy muy contento de los resultados obtenidos hasta la fecha. 
  

       
-¿En qué directrices principales se basa su proyecto de futuro?   
-Sigo con mi proceso de investigación, buscando artistas interesantes. Estoy en la dinámica de que necesito vender para pagar mis gastos, porque vivo de mi trabajo y tengo esta limitación. Si yo no viviera de mi trabajo tendría, tal vez, otro proyecto de galería. Tengo que adecuarme, dentro de mis limitaciones, a pesar de que lo que hago lo valoro y lo apoyo incondicionalmente. De todas maneras me gustaría hacer muchas más cosas de las que realizo. 
La crítica no acepta lo que no conoce. Se acerca al nombre que conoce y no se arriesga. En España estamos condicionados por el sol, el clima en general, la economía y la política. Por consiguiente tengo que seleccionar artistas que funcionen, dentro del nivel de experimentación y calidad que exijo.


Para la Galería Fernando Pradilla me gustaría desarrollar nuevos proyectos multimedia, apoyar las nuevas tecnologías y el arte digital, pero estamos condicionados fundamentalmente a vender pintura, escultura y fotografía. 
Soy un apasionado del trabajo. Me produce tanta satisfacción hacer lo que hago que todas las dificultades son pocas. Soy abogado, estudié dirección de empresas pero vendo arte desde hace muchos años y es mi auténtica pasión y mi profesión. Lo he dejado todo por el arte. Hago las cosas en conciencia y de la mejor manera posible. 
 

 


Texto y fotos: Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 

 

     

 

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