Silvia Giwant, el magicismo alegórico y la transmutación de la inocencia
Se adentra en un sistema de planetas mágico, hecho de recuerdos, compuesto por alegorías a mundos felices, incorporando sentimientos, sensibilidades, recuerdos de amores, plasmando, también, con cierta melancolía, preocupaciones y roturas.
Su obra, realizada en óleo sobre tela, es interior, intimista, formada por
fragmentos de recuerdos, por vivencias de instantes, que reproduce, empleando
iconos y referencias que potencian la sensación insinuante, sugiriendo la
sutilidad de lo sensible, concentrándose en determinar estadios próximos al
onirismo, producto del mundo de los sueños. Su creación nos ofrece instantáneas
de una sociedad feliz que no lo es tanto pero que no ceja en su idealismo.
Se interesa por el magicismo alegórico y la transmutación de la inocencia
partiendo de pensamientos y vivencias que transforma en momentos inolvidables.
En el fondo en la vida todo acto es producto del espíritu y por consiguiente
tiene reflejo en todas las dimensiones en las que nos movemos. En consecuencia
su obra plasma con alegorías y símbolos, dentro de una composición mágica,
extraña y envolvente, aquello que vive y piensa, sueña y desea, ocurre o intenta
que ocurra, dentro del aura dorada de la belleza plástica y de pensamiento.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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