Diana Chorne, la psicología de la escultura
La obra escultórica de Diana Chorne es psicológica, dado que retiene en los objetos, elementos y realizaciones, una parte primordial del mensaje, dirigido a describir un estadio mental, una situación, o bien mostrar una reflexión, más que en describir. Alegórica, dinámica, su creación se basa en exhibir barcos, barcas, emblemas y enseñas marinas, banderas y muñecas compuestas de tal manera que simbolizan conceptos e ideas.
Emplea una gran cantidad de materiales, desde madera y acrílico a esmalte,
hierro, telas japonesas, vidrio y cerámica.
Sus esculturas y plafones sobre madera sintetizan una actitud de investigación,
basada en la evidencia de la potencia del símbolo, recreando situaciones
personales, vivencias interiores, conflictos sociales, rememorando pasadas
épocas históricas y políticas.
Predomina la construcción, la elaboración de la geometría en puzzles,
laberintos, complejos entramados formales, llenos de piezas de diferentes
colores, que reflejan una actitud vivaz, dentro de un juego de elementos,
mostrando una predisposición a la ironía, también al humor y a asentar un cierto
totemismo.
La calidez de los materiales, aunada a la insinuación cromática, configura una
creación altamente elaborada, en la que la parte psicológica de la idea se
muestra construida y asentada.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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