Roberto Herrera, la determinación de la idea en lo expresivo
Trabaja dentro de un planteamiento claramente expresionista, no exento de humor
e ironía, en el que se plantea, en ocasiones, la cruda realidad de forma
directa, sin ambigüedades; mientras que en otras, es más elíptico, emplea
símbolos, personas, cosas o animales que descontextualiza para darles un nuevo
significado.
Busca el poder de la idea aplicado a la imagen, en línea con un planteamiento
que se basa en la experimentación de lo descarnado, en la visualización de la
explotación, reflejando el conjunto de situaciones que agobian o bien pueden
conducir a la perdición a los seres humanos.
Está claro que plasma el rompe y rasga de una situación que va más allá de la
propia visión armónica e ideal de una existencia angelical, para resaltar las
carencias de una sociedad injusta, mal repartida, donde hay miseria, explotación
y pobreza, pero, también, autorrenuncia.
Bucea en su propio interior para hallar las ideas de rebelión ante la situación
política del mundo. Es una rebelión personal, individual, psicológica, bien
asentada, con determinación, pero, a la vez, nutrida de garantías tales que se
encuadran en la facultad de ir más allá de la forma como medio de aproximación a
esas situaciones.
La forma es el fondo, es un reflejo del mismo, porque no hay materia sin
espíritu, dado que todo es armónico en un mundo sincrónico, basado en la
determinación de la idea de lo expresivo.
La facultad expresionista de cuestionarse la realidad surge, en el caso de
Roberto Herrera, de su visión del mundo, en la que escenifica las injusticias
como producto de una acción-reacción descompensada, fruto del sistema económico
en el que nos encontramos inmersos. Pero también alude a un problema de
conciencia, es decir que va más allá del determinismo y de la economía, para
adentrarse en el terreno de lo personal y, dentro de lo personal, en el contexto
del sentimiento y la conciencia.
Su pintura está realizada en técnica mixta, posee, sin duda, alusiones a
vivencias propias, reflejando, asimismo, otras que le han tocado de forma
indirecta. Pero, unas y otras forman parte de una realidad cuestionable, porque
no es la que uno quisiera fomentar. Él es consciente de la situación, no se
esconde, es más, profundiza en la posibilidad de superar esta realidad,
permitiéndose el lujo de espolear a los afectados para decirles con
determinación que deben adoptar una posición de fuerza para solucionar sus
problemas. Es una actitud que le acompaña sin derrotismo en su producción,
reflejando instantáneas, imágenes, fotografías, fenómenos que se nutren de
instantáneas, de fuerzas cromáticas y formales, que, en ocasiones, oscilan del
desprecio vital a la dinámica de la agilidad de la vida.
Ha superado la situación derivada de los gritos del silencio, para instalarse en
la armonía de quien es luchador. Refleja la injusticia, aunque sea, en
ocasiones, producto de un pesimismo cuestionable y en otras espejo de la
impotencia ante determinadas situaciones. Pero siempre refleja una actitud
ansiosa por superar las trabas del camino, por no dejarse llevar por miedos,
sino, todo lo contrario, es un luchador que pretende transformar aquello que
vive para darle un sentido mucho más profundo. En este contexto su determinación
de la idea de lo expresivo juega un papel primordial, porque la existencia es
consecuencia de su actitud vital y ello es lo que refleja en su producción
plástica.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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