Guillermo Guillemi, la percepción subconsciente de la metafísica

  


La obra del argentino residente en Zaragoza se basa en una dinámica alegórica que remite constantemente al subconsciente, liberando sus preocupaciones más interiores relacionadas con la trascendencia y la posición biológica ante la vida. Se trata de adoptar una actitud completamente dual, en un planeta bipolar, en el que confluyen fuerzas de ambos extremos, que lo reequilibran, admitiendo esta unidad en diversidad como expresión clara de vida y de actitud vitalista ante la trascendencia. De hecho, aunque se sumerge en posicionamientos alegóricos, cargados de fuerte simbología, la creación de Guillermo Guillemi, se nutre de elementos espirituales, otros alegóricos tendentes a recrearse en la figura emblemática de la mujer, pero también se adentra en el mundo del surrealismo daliniano. Incide de tal manera que lo refunda, adapta y reconvierte, profundizando en aspectos más simbólicos, interesándose en percepciones místicas, que no son otra cosa que exploraciones de mundos que coexisten con el nuestro, absolutamente paradigmáticos, porque no hay una explicación totalmente racional que acredite su existencia. 

Somos el resultado de lo que comemos y digerimos, aunque no es lo mismo comer que digerir y asimilar, de ahí que la creación de Guillermo profundice en los vericuetos profundos de sus convicciones filosóficas, que se adentran en aspectos tales como la eficacia de la propia idiosincrasia vitalista, que radica en la lucha por la subsistencia, que transforma en peregrinaje hacia la elevación espiritual y romántica. 

Sus creaciones, tanto en la disciplina de pintura, como en arte digital y sus proyectos de instalaciones, se basan en la conjunción de factores simbólicos, en representaciones alegóricas, combinaciones místicas y espirituales, otras más freudianas, también se fundan en obras místicas y otras con aspectos más sutiles incardinados en la progresión de la propia presencia de la evidencia alegórica.

Exhibe barcas, mar, cielo, paisajes, mujer, musa, Gala, tecnología, elementos cromáticos que invaden la temática, que entroncan con posicionamientos sutiles, que se encuentran agazapados, que se hallan en las escenas de la propia evidencia de su existencia, que se basa en los puntos descriptivos iconográficos contenidos en el desarrollo de su interior. 

Es un excelente conversador consigo mismo, dado que muestra mundos complejos que, una vez dominadas las claves para acceder a sus enigmas, abren las puertas que conducen a su comprensión. 

Reinterpreta el surrealismo, en el sentido de inmiscuirse en los mundos dalinianos, dotándolos de intensa personalidad, de fuerza interior, de expresionismo pictórico, consiguiendo un aumento de su capacidad de asombrar a sus conciudadanos, en el aspecto de dejar fluir sus fantasmas, sus anhelos y deseos, concentrando sus apetencias hacia el subconsciente, verdadera válvula de escape de información interior, que le conduce a una mejor comprensión de sus visiones. 

Dialéctico, le gusta ser grandilocuente para expresar con determinación una composición marcada por la escenografía, las visiones panorámicas, las expresiones energéticas pictóricas, la fuerza del color, el contraste de los tonos, para avanzar hacia la propia reconversión de sus mundos imaginarios, que subordinan la tecnología a la ciencia de la vida del ser humano.

 

  


Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 

 

 

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