Roberto Benítez, el movimiento de la sinergia en la confluencia de mundos 

 

 

Plasma el movimiento de la sinergia en la confluencia de mundos, en composiciones expresionistas abstractas, en las que predominan colores contrastados, monocromos o bien nutridos de diferentes tonos, buscando expresarse con naturalidad, de forma directa, con desprendimiento, de manera alegórica, sutil y sensible, envolviendo la fortaleza de la vida más allá de la misma en la propia dinámica de lo sutil. Lo evidente es aquello que está dotado de movimiento, que captamos con determinación, porque lo que existe es lo que está, es por sí mismo, conformado con la energía del espíritu y la fuerza emblemática de la propia catarsis.

Expresionista directo, desarrolla composiciones marcadas por el gesto, predominando insinuantes curvas en el espacio, gestualidades que comunican laberintos, que retratan caras, cuerpos, seres humanos y animales, que poseen la apariencia física, pero solo de manera evanescente. El cuerpo ya no es materia, es energía vibracional, dotada de cromatismos.

Exhibe mundos abstractos expresivos, gestos sobre gestos, colores de tonos oscuros, dinámicos, que confluyen en la confluencia de mundos. Cada mundo es distinto, pero no se diferencian, solo en que expresan energías y vibraciones que no captamos.

Hay una amalgama de gestos, que sube su frecuencia, que alcanza límites insondables, porque es uno detrás de otro, otro dentro de uno, los más, en la dinámica de los espacios propios, nutridos, surgidos, entrecruzados, formados por atmósferas ambiguas, ambivalentes, otras más específicas, pero todas, confluyendo, sin mezclarse, aunque tocándose, penetrándose pero sin ser nada físico, enrollándose en el aire, porque no tienen límite matérico. 

Representa cuerpos que son humanos, rostros que poseen la humanidad pero solo en el recuerdo, dado que se han convertido en energía pura, en transmutación de la materia en complejos estadios, formados por momentos, suma de instantes, que es el instante eterno, aquel que viaja con rapidez pero no se mueve, porque el punto fijo de referencia no existe.

Hallamos el movimiento de la sinergia en la confluencia de mundos en la mayor parte de la creación pictórica que el autor andaluz plasma con diversidad energética, con la voluntad de determinar la existencia de otras realidades. Nos comunica el efecto evidente de lo existente pero que ya se encuentra en un proceso de evanescencia matérica, con concentración espiritual y energética. 

Lo importante es el todo y en el todo los únicos, los yoes, los individuos y seres de todas las galaxias, es decir el universo entero. De ahí que Roberto refleje el movimiento de la sinergia a partir de constatar la presencia de energías individuales, que son independientes las unas de las otras pero que confluyen en un mismo entorno, en el que no hay límite de espacio y tiempo. De ahí que las energías fluyan, fluctúen, cambien, se transformen, viajen a través de los vericuetos del destino universal, en busca de la trascendencia de la propia evidencia. 

Existimos, luego desprendemos y somos energía, que, al transmutar, se concentra en otras dimensiones, continuando su viaje de aprendizaje con otros baremos. Por tanto es fundamental que creadores como Benítez sean consecuentes con las otras realidades para comunicar a la humanidad los hallazgos de nuevos mundos que son consecuencia de su propio destino.

 

 

 

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 

 


     

 

 

 

 

 

 

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