Korominas, geometría, espacio, color y mancha en el silencio del instante

 

 

Korominas busca el espacio, para instalar la mancha y el cromatismo, entendidos como materia, pero también como alma que define el espacio en toda su amplitud. 


Sus paisajes son emblemáticos, sutiles, porque busca los signos identificadores de los mismos a través de la forma y el color. 


Somos materia, porque el cuerpo está formado de piel, células, sangre, músculos, terminaciones nerviosas, glándulas, huesos, músculos, grasa, agua y también color. 


La tierra es materia porque está constituida por color, arena, tierra, piedras, minerales, vegetales, animales que trabajan en su interior aireándola, detritus, larvas, huevos, asfalto, basura. 

 

 

 


Todo es orgánico, pero también hay elementos inorgánicos. De todas formas predomina la materia, forma, estructura y como tal está sujeta a la transformación constante. 


Los paisajes abstractos de Korominas parten de la materia, pero no acaban en ella, aunque su austeridad y su labor de búsqueda parecen terminar dentro de sus límites. 


Es un buscador de signos de identidad de la materia, que cambian cuando varía la tierra y los paisajes objeto de su inspiración.


Viaja a través de los paisajes, busca su interior a partir del color, dado que actúa de auténtico adjetivo, definiendo el contenido, estructurando la formalización de la evidencia. 

 

 

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 

 

 



     

 

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