Del 16 al 26 de noviembre de 2007 en el Colegio Mayor Argentino de Madrid
VI Mega Exposición Internacional de Arte Contemporáneo, España 2007:
un panorama completo del arte argentino contemporáneo
Organizada por Mercedes Rodrigo, directora de la Galería RG en el Arte y Mercedes Linares, directora de la Galería de las Naciones Arte Internacional, contando con el apoyo del Ministerio de Educación de Argentina y el Colegio Mayor Argentino ‘Nuestra Señora de Luján’, dirigido por Eleonora Fernández Arias, se ha inaugurado la VI Mega Exposición Internacional de Arte Contemporáneo, España 2007, en el Colegio Mayor Argentino, situado en Martín Fierro s/n de la Ciudad Universitaria de Madrid (España). Dicha muestra aglutina una nutrida representación de 39 artistas argentinos fundamentalmente y de México.
Tamara Revythis, María T. Bedzent, Mercedes Rodrigo, Cristina Vidal, Marcela
Vicente, Jorge Morrone, Rubén Prieto, Martha R. Escobedo, Marta Rodríguez, Ethel
Perroni, Susana M. Rodríguez, Rita Lourido Katz, Rubén Prieto, Mirta Noguera,
Myrtha Sacramone, Ana Baldi, Yamel Asef, Liliana Gavotti, Marisa Antoszewski,
Marta Aguilera, Laura Brarda, Marta Sedler, Nora Giannattasio, Mercedes
Jaureguialzo, Alicia Sevillano, María Inés Navarro, Juan Montiel, Elsa Baglietto,
Alicia Toscano, Diana Schuster, Nélida Abraham, Eleonora Burry, Cynthia Novillo,
Stella Redruello, Celina Dubín, Marta Vargas Guevara, Liliana Jollada, Norma
Zapata, Liliana Mammato y Jorge O. Fogliatti presentan diversos conceptos
plásticos que oscilan de la geometría a lo simbólico, de la alegoría a la
creación poética, pasando por el arte cinético, el realismo, el nuevo realismo,
el arte social, lo expresivo, la abstracción, el arte naif, el paisaje, bodegón
y la figuración.
Tamara Revythis se concentra en la dinámica de los elementos en su obra titulada
‘Homenaje al Maestro’, realizada con un planteamiento sutil, en el que expresa
el entorno de un creador plástico, con todos sus utensilios y objetos,
destacando por su punto ingenuo y la intensidad cromática.
María T. Bedzent concentra su interés en el movimiento, centrándose en la
ejecución alegórica de sus personajes, para enfatizar la dimensión poética de
los mismos, destacando por su trabajo de superposiciones cromáticas y
transparencias.
Mercedes Rodrigo, escultora, joyera, autora de mini-instalaciones de metal y
vidrio, artista multidisciplinar, se adentra en el mundo de alegorías y sombras,
donde personajes y símbolos, se funden en un mundo delicuescente. Sus dibujos al
lápiz presentan seres, figuras, personajes que están y no están. Sus esculturas
y mini-instalaciones, además de su producción de joyería, poseen una gran
variedad de conceptos, desde la abstracción a la alegoría, exhibiendo un gran
trabajo de investigación del vidrio y sus cromatismos, combinado con el trabajo
del metal, en el que destacan la asimetría y la profundización en la materia,
buscando sus aspectos densos.
Cristina Vidal exhibe en técnicas mixtas el elenco de personajes de su ciudad,
seres de todo origen y ‘modus vivendi’, dentro de una creación expresionista,
dotada de alma, de colores incandescentes, mezclados con otros más neutros pero
igualmente intensos. Refleja la proyección del interior a partir del
conocimiento profundo de nuestro corazón universal y milenario. Sus seres son
partes de la gran alma universal.
Marcela Vicente se adentra en los vericuetos abstractos, en la no forma,
buscando la esencialidad en la diversidad, destacando iconismos, mostrando,
además, figuración dentro de un gran magma matérico. Efectúa un análisis
profundo de la creación abstracta, indagando en la expresividad de la propia
fenomenología, ubicándola en el interior del movimiento, que es sesgo,
emplazamiento de lo que cambia.
Susana M. Rodríguez, indaga en los elementos, en este caso en el fuego,
aproximando el objetivo de su cámara al máximo, adentrándose en su textura,
buscando la iluminación en la noche. Desaparece la fiesta, ya no son fuegos
artificiales, es el fuego y su magia, la luz que significa la abertura de
puertas hacia el canal del espíritu. Su obra fotográfica es trabajada, dado que
busca el momento, ensayando el concepto, permitiéndose diversas licencias, pero
enfocando su interés en el componente principal que aglutina la idea.
Jorge Morrone, exponente de la pintura social en la obra titulada ‘Exclamación’,
irónico, se adentra en el análisis de una realidad que constata como falta de
justicia, en la que la idea de libertad desaparece, emplazándose al margen de lo
habitual. Es autodidacta, posee obras muy diversas, cada una con temática
distinta, en la que desgrana su particular mundo.
Rita Lourido Katz, se alinea con la crítica social, buscando la ironía para
describir situaciones penosas, que surgen de momentos históricos, que no son
precisamente dulces porque la terrible verdad de la realidad se impone, aunque
uno no quiera. Su obra de grabado está elaborada en técnica mixta, destacando
por su profundidad de miras.
Rubén Prieto, realiza bodegones al óleo de gran factura, en los que destaca la
idea de dinamismo, exhibiendo formatos de una cierta predisposición panorámica,
en la que las frutas, botellas de vino y copas se suceden combinándose. Autor
clásico, con planteamientos modernos, huye de lo hierático, siendo su obra
elegante, dado que busca la belleza, la implementación de lo evidente en un
contexto de gran intensidad cromática.
Martha R. Escobedo, la única no argentina de la muestra, nacida en México,
muestra una obra alegórica, fundada en el poder de la idea, en la que muestra lo
delicado del mundo. Trabaja en serigrafía, destacando por el trabajo del
concepto, elaborando visualmente situaciones complejas que sintetiza con el
poder de lo escénico.
Mirta Noguera es paisajista, alternando marinas, paisajes de barcos y escenas de
ciudad, siempre dentro de unas características de sensualidad y sugerencia
colorista y formal. Indaga en el color, adentrándose en lo tradicional,
conectando con el pasado histórico, para ser en el hoy la evidencia.
Marta Rodríguez se decanta por la abstracción en sus técnicas mixtas, buscando
el contraste cromático y la intensidad del color, fomentando la materia, dentro
de un planteamiento donde destaca, sobre todo, la densidad de lo no formal.
Myrtha Sacramone es paisajista, realista, buscadora de lo complejo en la
sofisticación elaborada de una naturaleza trabajada. Sus acuarelas son
detallistas, indagan en la perfección, dentro de un realismo extremado, en el
que describe la evidencia, pero, desde ángulos que nos invitan a soñar.
Los óleos de Ethel Perroni son matéricos, de colores contrastados, algo
austeros, exhibiendo escenas de puerto, ríos y paisajes rurales marcados por la
presencia del agua y las embarcaciones. No hay nada al azar, todo es producto de
su visión de la propia realidad, enmarcada en el entramado de la pincelada y el
culto a la materia del óleo.
Ana Baldi trabaja en acrílico y técnicas mixtas, exhibiendo personajes, es decir
figuras humanas emplazadas en situaciones contrastadas, en las que destacan por
su humanidad. Expresivas, pero de mirada serena, son personajes del pueblo, que
se funden con el paisaje, color y más color, poemas de intensidad cromática.
Yamel Asef es una creadora que indaga en los vericuetos de la abstracción,
enamorada de los paisajes de la Patagonia, busca en lo no formal la fuerza de
las energías que confluyen en la materia y la transforman. Va más allá de la
tierra para acceder al cosmos a partir de espacios concretos de los que se
enamora. Espacios patagónicos que interpreta con expresividad, empleando el
color y la abstracción, complementándolos con la adicción de elementos cuando la
ocasión así lo requiere.
Nora Giannattasio busca la abstracción en la dinámica informal, aunque con
presencias de líneas y referencias de cariz minimalista, emplazadas dentro de
espacios, en los que la luz predomina. Dialoga con la luz a partir del color,
viajando más allá de los límites de la materia para ser uno con la
transformación. Disipa la tensión para adentrarse en los recovecos de lo
imaginado.
Liliana Gavotti, nos muestra en creaciones efectuadas al óleo, abstracción,
sensualidad y evidencias susurradas, en contextos plásticos donde se producen
ascendentes evocaciones de seres que viajan más allá de los límites.
Mercedes Jaureguialzo se caracteriza por exhibir una geometría cinética, de
influencias musicales, con formas y colores que están vibrando en diversos
tonos, elaborando una serie de composiciones en las que destaca la dinámica del
color.
Marisa Antoszewski, geométrica, trabaja en óleo sobre tela, buscando la materia
y la forma, el diálogo entre el espacio y la densidad, en atmósferas donde el
cromatismo manda dentro de una cierta austeridad. Capta la vibración de la
propia forma, envolviéndola en entornos abstractos.
Alicia Sevillano, alegórica, busca el poder del símbolo en sus óleos sobre tela,
dominados por el poder de la forma que deriva de la exhibición sutil de los
iconismos.
Marta Aguilera, capta escenas como la de ‘Buscadores de oro’, dentro de una
realidad que emplaza con clara determinación, en la que personas y paisajes se
funden con el color y la composición.
María Inés Navarro se adentra en el poder de la metáfora, en la formulación
específica de lo sugerente, en la evidencia de lo complejo, derivado de una
percepción intuitiva, al margen de la mente, que la conduce. Sus óleos son
alegóricos, mostrando la unidad en diversidad dentro de un complejo entramado en
el que las alusiones a la naturaleza están presentes.
Laura Brarda se concentra en paisajes sutiles, donde el óleo es utilizado con
sensual evidencia, para potenciar difuminados sugerentes, que no interrumpan la
composición y el ensueño que la domina. Funde cielo y tierra, agua y fuego que
es luz en obras como ‘Atardecer’, todo ello contado como en un susurro.
Juan Montiel se decanta por el grafito, demostrando su dominio de la técnica, en
escenas de gran intimidad, en las que lo importante es la expresión del momento
o la acción.
Marta Sedler, elabora en técnica mixta obras caracterizadas por su tendencia a
la transparencia, con superposición de colores, buscando el contraste en
escenarios de cierta ambigüedad icónica.
Elsa Baglietto, exhibe óleos donde destacan los personajes objeto de su
atención, dentro de un realismo evidente, sin buscar el detalle hierático. Posee
una gran habilidad en mostrar los personajes con la sencillez que da la propia
naturalidad, como es el caso de la obra titulada ‘Mirada que habla’.
Alicia Toscano, presenta técnicas mixtas caracterizadas por su dinamismo formal,
su ascendencia geométrico- sensual-sugerente, en la que lo importante es el
sesgo del movimiento, emplazado en el aire, dentro de un planteamiento cromático
de colores contrastados. Se embruja con el color, adentrándose en su magia para
perderse en el cielo de lo insinuado.
Los paisajes de Diana Schuster se enmarcan en un espacio situado en otra
dimensión, empleando la metáfora, las composiciones sugeridas, alegóricas, que
viajan hacia las interioridades de la propia persona enmarcada en un mundo en el
que predomina el silencio y lo inusual.
Nélida Abraham, se interesa por la pintura caracterizada por la preponderancia
del dibujo, la presencia de la evidencia y la inagotable imaginación que nos
catapulta hacia una dinámica real pero sugerente. Su tratamiento del óleo es
estudiado, aproximándose a la insinuación.
Eleonora Burry es escenográfica, domina perfectamente el dibujo, incide en el
estudio cromático, buscando alegorías, simbolismos aplicados a sus personajes.
Destacan las mariposas y los gatos, protagonistas de una creación elaborada en
óleo en la que busca evocar los sentimientos de forma intensa pero mediatizada,
permitiéndose un ejercicio magistral del color y la forma. Va más allá de lo
evidente, porque su obra se nutre de aspectos del subconsciente, también se
adorna de una actitud que viaja en línea con el poder escenográfico y
cinematográfico de la imagen.
Cynthia Novillo Almada abraza el mundo de las flores, jugando con ellas,
reconvirtiéndose su mundo en otro, porque éstas son producto de una actitud que
viaja más allá de las limitaciones ordinarias. Sus flores son miradas,
personajes que se funden con los Devas.
Stella Redruello, busca la alegoría de la sutileza en la magitud del color,
exhibiendo acuarelas marcadas por la ascendencia de flores y seres, todos en
movimiento, buscando la simbiosis en el uno como concepto. Se caracteriza por su
gran intensidad lírica, por su pronunciada dedicación al movimiento, que se
eterniza y como tal se vuelve constante, es decir invisible. Conecta con los
mundos superiores, con la naturalidad de las esencias cósmicas.
Celina Dubín pinta paisajes, caracterizados por escenas rurales, campos de
flores, casas, huertos, caminos, montañas y cielos. Su intención es fomentar lo
ideal, permitiéndose ciertas licencias plásticas, dando importancia a los
primeros planos de flores que marcan la impronta.
Marta Vargas es realista, pero a la vez, evoca momentos, basados en sensaciones
y experiencias, como es el caso de la pintura al óleo que presenta en la muestra
titulada ‘Nostalgias’.
Liliana Jollada se decanta por escenas donde uno o dos colores realizan una
sinfonía que tiende a una síntesis cromática, pero, presentando una intensidad
compositiva a nivel formal en la que hay evidencias y tendencias y alegorías con
presencia de personajes en ocasiones.
Horma Zapata recrea un mundo feliz, a través del tiovivo y los jardines que
representa, sinónimo de una buena infancia, de un mundo en el que lo importante
es la bondad que rodea lo existente.
Las técnicas mixtas de Liliana Mammato exhiben una temática cercana al naïf, al
mundo feliz, lleno de evocaciones infantiles, en las que no existe el maya, o
energía desbocada, dentro de composiciones que evocan mundos específicos
personales.
Jorge O. Fogliatti se decanta por paisajes densos, donde prima la materia, como
por ejemplo, en el paisaje que presenta en la muestra titulado ‘Costanera de
Villa María’, realizado en óleo sobre tela.
En líneas generales se trata de una muestra que nos aproxima el arte pictórico
argentino, además de algunas aportaciones en otras disciplinas como la
fotografía y la obra gráfica, dentro de una diversidad de planteamientos, pero
en línea con la voluntad de ser coherentes en los distintos discursos.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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