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Chema Morán y Pepe Pernil del 6 al 30 de abril de 2006 en el Museo del Ferrocarril de Madrid
Dos fotógrafos, dos maneras de entender la naturaleza a través del objetivo de la cámara. Chema Morán con la ayuda del macro de su cámara digital, se aproxima a la ondulación del movimiento del liquido elemento mientras se desliza a través de los arroyos de montaña. Es una aproximación a la cinética formal transparente y colorista del agua, quien va absorbiendo las propiedades del entorno en el que se mueve. Incluso en la pureza hay variación y cambio de ritmo, debido a vegetación, obstáculos, desviaciones impuestas por la propia dinámica de lluvias. Retrata el agua como si fuera un espejo, pero sus ondulaciones nos indican que va más allá de la anécdota, interesándose por el movimiento, que es libertad.
Pepe Pernil indaga en el misterio del cromatismo personal aplicado a paisajes y marinas, escenas con barca de pescadores, tierras, montañas que son la expresión misma de la soledad, sino fuera porque les incorpora fuerza, pasión y energía con el color que siempre acompaña. Lleva a cabo un auténtico canto poético, que evoca un cierto aire romántico, que nos introduce como espectadores en una posición de viajeros del tiempo, mostrándonos escenas nutridas de sensaciones y sabor añejo.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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