NOTICIAS, JOAN LLUÍS MONTANÉ

 

Expone en la primera quincena de julio de 2006 en el Palacio de Congresos de Madrid

Luis Alarcón, la dialéctica de los sueños prohibidos

         

       

La exposición que presenta Luis Alarcón en el Palacio de Congresos de Madrid durante la primera quincena de julio de 2006 exhibe 14 obras realizadas en tinta sobre papel de algodón, de 100x70 cm. y una obra pictórica realizada en óleo sobre tela.

      
El artista peruano se caracteriza por exhibir una creación alegórica, de marcados tintes simbólicos, estructurada en base a personajes inventados, que surgen del acerbo ancestral incaico y de tradiciones incluso anteriores a los incas. 
  

Son personajes de hoy, con reminiscencias del ayer, dotados con instrumentos musicales, en blanco y negro coloreados con cromatismos de diversas gamas y tonos. Seres transparentes, incorpóreos, sin huesos ni estructuras, esqueletos, ni órganos. De ahí que solo la cara, el rostro, tenga ojos, nariz, boca y orejas, el resto son partes del cuerpo alargadas, sutiles, sensibles dotadas de flexibilidad, como si fueran de goma. Exhibe seres que están suspendidos en el espacio, cual esencias que flotan, con su particular idiosincrasia. 

   
Viajan, sucediéndose, en el alma de los tiempos. Tienen manos que llevan instrumentos. Caretas y más caretas, porciones de una astralidad sugerida, que conllevan materia astral sujeta a formas que permanecen, pero no así sus estructuras. 
Se trata de seres que son como elementos símbolos, pero también son seres en sí mismos, desprovistos de carga alegórica. 

     
Depende de como los miremos veremos a personajes que antes fueron humanos, y que ahora son seres espíritus, que navegan entre dos mundos, que van de una dimensión a otra, visitando con instrumentos, caretas y sus propias caras, espacios que están en otras zonas, que se constituyen como reflejos de un onirismo acentuado. 

   
Se trata de sueños prohibidos, automatismo producido por la propia dinámica que los impulsa a viajar, sin materia, a ser reflejos astrales, también recuerdos e ideas contenidas en el subconsciente, liberadas durante la noche, plasmadas con el método de la trascripción automática, empleando tinta sobre papel de algodón.
'Recuerdos perdidos' exhibe a un personaje que se armoniza con su instrumento. Es un músico que viaja con la tradición, que está con nosotros, que nos conduce a sus ancestros incaicos, que desarrolla un planteamiento en el que actúa como presentador de una alegoría sutil, siendo adalid de su propio desarrollo. Está emplazado en el suelo, pero no tiene pies, porque está vestido con un ropaje alargado que le cubre completamente. Esta posición está ideada de tal forma que recupera la formalidad de su estructura, que no es otra que ser un ser de alegoría y símbolo, evanescente, que surge como de otra dimensión.

'Diálogo con el espantapájaros' muestra un ser de rostro fino, de pelo abundante, aireado al viento, sumergido en el aura de lo sugerido, flexible, que contempla el rostro del espantapájaros, triste y melancólico, de tal forma que no se atreve a mirarlo directamente. El espantapájaros es el ser que habita en nosotros, que se encuentra preocupado por su propia idiosincrasia. Se establece un diálogo emblemático, que está ahí, que va en busca de explicaciones continuas, contenidas en otras explicaciones. 

No existen palabras, solo conceptos mentales, ideas que se reflejan en el aire, fluctuaciones energéticas que forman parte de dimensiones separadas.

   
En 'Juego de un sueño azul' el autor viaja con determinación, buscando nuevas explicaciones que nos transporten a mundos que son sueños, abanderado de profecías que luego se cumplen. Rodeado de caretas, lánguidas, sufrientes. Caretas que son la expresión última de rostros de seres humanos, que se suceden unos a otros, que flotan en el ambiente, que están ahí porque forman parte de la materia astral. No se conocen pero comparten un mismo espacio. 

 
No es casualidad, tampoco causalidad, sino la dinámica de la propia existencia, dentro de un aparente caos, que es orden en el armónico devenir de la vida en sí misma. Consideramos nuestras esencias, producto de sueños, mentalizaciones, pensamientos e ideas. 

 
El cerebro es el motor, que permite a la energía convertirse en forma, pero también se puede utilizar de fuerza motriz, de ventilador evidente, que limpie el aire viciado, que permita alcanzar una nueva dimensión.
'Peregrino dime tu sueño' es una representación de un ser que avanza con fuerza, que tiene clara su determinación de trascender, de alcanzar metas jamás soñadas y que los otros quieren saber y comprender. Sus sueños son inmensos, grandiosos, dado que no tienen límite, porque están al margen del espacio-tiempo.
La obra pictórica de Luis Alarcón viaja a través del tiempo, sumergiéndose en la idiosincrasia de las culturas ancestrales peruanas, que son aquellas que surgen de su propia evidencia. Su esencia es la nuestra, porque habla de todas las esencias, a partir de lo local, convirtiéndolo en universal.

 


     

 

 

 

 

 

  


Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 

 



     

 

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