La iluminación dimensional de Francisca Blázquez

 

Vivimos rodeados de sombras, pero, no nos damos cuenta que también la sombra forma parte de la luz. En una cámara oscura, domina la sombra, pero es la luz quien nos hace partícipes de ella. Sin la luz no habría sombra. De ahí que podamos afirmar, sin lugar a dudas, cual es el principio de todo: la iluminación, que es la luz que nos conduce y nos alimenta, no solo a nosotros, sino a todos los seres vivientes de cualquier galaxia existente. De ahí que la obra geométrica de Francisca Blázquez, que la autora titula Dimensionalismo, se caracterice por presentar formas geométricas iluminadas, irradiadas por luces amarillas o blancas, siempre en continua energetización. Aunque emplea, en determinados casos y creaciones colores planos, también acostumbra a utilizar luces de gran blancura que reverberan, haciendo vibrar a la materia que conforma las geometrías.

Su interés va más allá de la geometría, porque esta es la apariencia externa, el envoltorio de la propia existencia. Somos geometría, todos nuestros nutrientes formales lo son: la estructura molecular del agua, la composición de nuestra sangre. Miramos y vemos formas cuando definimos y adjetivamos temáticas, paisajes, seres, objetos, utensilios, obras de arte...; pero, una visión más de rayos X, una mirada hacia el interior de la descripción, revela al mundo la geometría que nos conforma. Y... dentro de la geometría hay materia, estando sujeta a la acción de la energía que la transforma, buscando modificarla, porque, en la dinamización de la estructura molecular, está el secreto que nutre la existencia.

Somos producto de un movimiento constante, de una capacidad innata de perfección y conocimiento. El supra ser nos envía para pulir determinadas actuaciones o seguir con el aprendizaje en distintas facetas. La iluminación nutre la existencia, da sentido a la forma, al igual que el alma dota de trascendencia nuestros cuerpos que, al llegar la hora de la muerte, entran en un proceso irreversible de cambio absoluto. Por esta razón la iluminación energética, la incidencia lumínica es capital con relación a la geometría. Y de ahí que la creación dimensional de la autora madrileña tenga como parte esencial de la misma, la incidencia de la luz.

No se trata solamente de la luz del sol, es decir de la energía de un astro incidiendo en un planeta, sino de mostrar la energía de los diferentes soles y también de emplear la energía espiritual como energía, como luz, compitiendo de manera simbólica con el amarillo del astro rey. De ahí que confeccione formas, que realice estructuras poliédricas, multidimensionales, a través de las cuales viajamos a otros espacios. Su visión no se establece desde la tierra, sino que su obra parte del universo, de los diferentes planetas, de las galaxias lejanas. No se sabe si se inspira desde el planeta tierra o bien está creando formas a partir de futuristas naves espaciales que están en movimiento. De ahí que sus formas geométricas sean producto de una visión amplia del universo, particularidad que denota conocimientos científicos, dominio tecnológico, mente matemática, planteamientos arquitectónicos y visión geométrica del espacio. Pero todo ello no tendría razón de ser si no estuviera acompañado de su visión lumínica espiritual.

Su facilidad en viajar hacia otros espacios, gracias a su fantasía y a la inspiración que, procedente, de otros mundos, le permite conectar con el universo, con la mente universal, indagando en sus vericuetos, entrando a formar parte de la constatación del laberinto de conocimientos, que luego transforma en una gran y compleja madeja de formas, sugiere que estamos ante una gran artista.

Su producción geométrica viene de la luz para alumbrar la oscuridad del mundo; procede del interior para incidir en el exterior, confiriéndole parámetros para señalar las opciones de salvación energética.

El arte concreto de la geometría es parte de la ciencia, porque la investigación científica precisa de parámetros demostrables pero que, a la vez, sugieran soluciones creativas para ir comprobando las diferentes hipótesis.

La obra geométrica dimensional de Francisca Blázquez emplea distintos procedimientos para expresarse dado que la artista conjuga espiritualidad y ciencia en su desarrollo. Sus formas son precisas, estructuradas de tal manera que poseen materia concreta, colores contrastados, integrando arquitecturas dentro de espacios en los que cabe la totalidad de lo existente. Pero, en realidad, estos espacios son parte de otras zonas dimensionales más grandes y así sucesivamente hasta el infinito.


Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 


 

  

   

 

  

 

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