Francisca Blázquez, autora del Dimensionalismo, el arte del nuevo siglo 

 

Francisca Blázquez aborda la geometría del siglo XXI con determinación, aunque con respeto y naturalidad. Es una creadora limpia, de mente clara, puro fuego y amor, pero, también, dotada para la investigación científica, dado que siempre está atenta a los avances de la ciencia, a los descubrimientos del ser humano en el camino del progreso de la globalidad. Es una artista de nuestros días, que está al corriente de los conceptos tecnológicos y sistemas avanzados más sofisticados que inciden en la sociedad, que se insertan en el camino de las pléyades de lo divino a partir de lo humano en un diálogo permanente. 

Existe una tendencia del hombre y la mujer de controlar a la naturaleza, de intervenir en el proceso evolutivo, cuando, en realidad, todo es más sencillo. La evolución existe por sí misma con toda su carga de diferentes energías. La propia evolución genera el cambio. Si intervenimos polucionando, contaminando, cambiando el clima de regiones enteras, deforestando bosques inmensos, degradando el planeta lo único que hacemos es alterar un principio básico de todo ecosistema: la determinación e incidencia del tiempo en el espacio y la materia. Si reducimos el tiempo rompemos el equilibrio del espacio-tiempo, con lo cual estamos alterando el sentido último de la existencia y la propia vida, con el peligro que ello comporta. Todo tiene su tiempo y su momento. Nada permanece inalterable. Se ha demostrado que las buenas vibraciones o las oraciones afectan a la composición cristalográfica del agua. Todo lo existente tiene alma, es por si mismo, interactúa con todo ser humano, animal, planta o mineral.

La creadora multidisciplinar e interdisciplinar emplea la técnica, considera a la tecnología, como herramientas para evolucionar hacia otras realidades dimensionales. Es una pintora que utiliza el acrílico, sus extensos conocimientos de la pintura, para adentrarse en el universo de nuevas formas, que la conducen a otras y así sucesivamente. 

Presenta formas que están suspendidas en el espacio. Tienen estructura, son coherentes, están alumbradas con eficacia, dado que poseen un hábeas específico, extraño, futurista, pero, a la vez, ascendencia espiritual. Aúna y armoniza ciencia, tecnología y espiritualidad. Capta formas mágicas, simbólicas, llegas de alegorías, de aspectos de ciencia ficción, pero también primitivistas, chamánicas, ancestrales, procedentes de culturas desconocidas. Todo ello lo realiza de forma inconsciente, automática, convirtiéndose en un canal de transmisión de luz. 

Lleva a cabo una auténtica aventura que se adentra en los vericuetos de la imaginación, de la formulación de realidades que se intuyen, que se convierten en nuevas adscripciones visuales de sociedades formales inexistentes solo en la imaginación, aunque, en ocasiones, son formas tan reales, aunque fantásticas, que estamos seguros de que existen en algún lugar del universo. 

Su investigación la conduce hacia los parámetros de la espiritualidad, empleando la forma, utilizando la tecnología, considerando la filosofía actual, los conceptos elaborados, específicos y concretos de la realidad marcada por la constatación y la experimentación. 

El mundo está poblado de energía. Todo cuerpo humano la emite, pero también cualquier ser vivo, incluso los minerales o el agua. Vivimos una realidad dentro de una pléyade de realidades. Vemos formas con nuestros ojos tradicionales, pero hay otras, además de un sin número de energías. Si empleamos infrarrojos o luz ultravioleta contemplamos otro universo que con nuestros ojos no podemos acceder. Asimismo, con contemplación, meditando, ayunando, a través de la ayahuasca o siendo espiritualmente puros se accede a otro universo de conocimientos. A veces parecen ser solo para los iniciados, pero con su arte Francisca Blázquez nos trasporta a otras dimensiones, empleando la pintura, conformando formas que son extraordinariamente complejas y, a la vez, absolutamente simples. De lo simple, complejo; de lo complejo efímero. De la fugacidad del instante de la vida, belleza y hermosura. 

Hoy se confunde la belleza con lo clásico, el arte con el paradigma del rompimiento o de lo anti-establecido. Nada más lejos de la realidad. La creación artística es por sí misma. Existe con fidelidad, porque posee armonía interior, una determinación evidente, una manera de enfocar los parámetros de la visión singular en un contexto analítico y científico. Hay muchos conceptos, existen muchas visiones del arte, todas ellas válidas.

La belleza no pertenece a ninguna denominación de arte sino a la creación artística en mayúsculas. No es un concepto propio de las civilizaciones griega o romana, sino producto de la propia vida y de los artistas que la cultivan. El arte es belleza por sí mismo y la creación de Francisca es un culto permanente a la misma. Es más, es como su tótem y tabú porque es una creadora que bebe de las fuentes del conocimiento.

El arte es universal, los conceptos cambian cuando las circunstancias así lo hacen. No existe la fealdad, sino la ausencia de la belleza. Este es uno de los principales mensajes de la creadora internacional madrileña. Por esta razón la artista española busca profundizar en el marasmo de la vorágine de la vida, que no es otro que la propia interiorización y la comunicación con el ser superior. 

Toda investigación basada en lo externo, en el análisis intelectual pero desprovisto de contenido sensible y espiritual está condenada al fracaso y Francisca lo sabe. Su objetivo es alcanzar la evidencia a partir de su propia visión de lo interior. Por eso su apuesta dimensional se basa en formas canalizadas por medios áuricos, artúricos, científicos y espirituales. También proceden de otras dimensiones, de galaxias lejanas, de realidades posibles con seres que va más allá de los mortales y del ser supremo que a todos nos ilumina. 

Su creación pictórica es producto de la iluminación continua. De ahí el nombre de Dimensionalismo que la autora le confiere, porque va más allá de las dimensiones conocidas y abre la puerta hacia un universo nuevo, desconocido, fantástico, iluminado y fundamental. Un universo que no renuncia a sus raíces, al karma global de todos los universos conocidos y por conocer, en estas dimensiones y en las dimensiones donde la materia deja paso al espíritu.

    

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte 

 

 

 

 

 

 

  

 

© 2005 - 2017  Queda prohibida la reproducción total o parcial de la obra de Francisca Blázquez, dibujo, pintura, escultura, joyería, animación digital,

stands, instalaciones, diseños, fotografías, etc. aún citando la procedencia

 

 www.franciscablazquez.net

 

Aviso Legal